Viaje al interior de “Kitikraft” con Juanma Picazo y Arantzazu Pastor

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Foto: A. Jiménez.

Las marionetas de Kitikraft  consiguen a través de onomatopeyas, sonidos abstractos y juegos de palabras un lenguaje universal, comprensible tanto para los más pequeños como para los adultos, aquí y en cualquier otro lugar. Una apuesta narrativa que se completa con objetos que parecen salidos de algún sueño mágico, luces oníricas, canciones contagiosas e imágenes de fantasía que interactúan en perfecta armonía con unos actores que en ocasiones logran, hábilmente, resultar invisibles. Kitikraft nos cuenta la vida de Kiti, un títere al que veremos crecer en todos los sentidos, incluido el físico. Sus primeros descubrimientos; el despertar a sentimientos como la amistad, el desamor, la soledad o la melancolía; el sufrimiento por las injusticias o su apuesta perenne por la ilusión. De lo que sienten cuando se suben al escenario con esta obra hablamos con dos de sus actores. Juanma Picazo y Arantzazu Pastor.

Juanma Picazo:

“Kitikraft es un espectáculo complejo y a la vez muy exigente, tanto por las distintas disciplinas que debemos controlar en escena como por la sincronía que debe existir entre nosotros para que estas funcionen. nNo existe un texto al que puedas agarrarte o unos personajes en los que te puedas refugiar. Cantar, manipular, convertirte de pronto en percusionista, crear cada momento sonoro “in situ”, olvidarte de ti para reencontrarte en otro momento con tu “yo” actor. Transmitir conceptos tan trascendentales como el amor, la vida o la muerte de una manera sencilla pero precisa, encontrando un lenguaje propio, incluso naíf diría yo. Kiti, el personaje central de la obra, nos da la posibilidad, como actores, de sumergirnos en la inocencia, en el amor, en la rabia o en la frustración. Eso sí, a través del objeto, del títere, y con permiso siempre del papel kraft”.

Arantzazu Pastor:

“Escucha. Esto es para mí este montaje: escucha, y más escucha… Y con todo lo que recibo de mis compañeros, ser capaz de alejarme de mí lo justo para desaparecer y que otros seres cobren vida. Implicándome desde la distancia. Desde una distancia en la que también soy personaje. Un personaje que cuenta una historia. La de Kiti. Como en un juego de matrioskas, pero hecho de papel y bolsas de plástico”.

 

“Kitikraft” se podrá disfrutar el martes, 13 de junio, a partir de las 18.00h, en la Sala Matilde Salvador de La Nau. Entradas aquí.